Coriolanus – reseña

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Una producción rápida, aguda e inteligente, en Tom Hiddleston, exalta un exquisito Coriolanus

¿Un producción de cámara de Coriolanus? Suena como una contradicción. Pero, como apunta el programa, la obra épica Romana de Shakespeare fue probablemente escenificada por primera vez a pequeña escala en el teatro Blackfirars. Josie Rourke también aprovecha el ambiente íntimo del Donmar para presentar una producción rápida, aguda e inteligente en la que Tom Hiddleston exalta un exquisito Coriolanus. Incluso con las pequeñas incomodidades que tuve, esta fue enteramente una buena velada.

Lo primero que puedes notar es cuán ingeniosamente ha usado el espacio la directora Rourke. El descontento romano es rápidamente evocado a través de graffiti rociado sobre las paredes, demandando: “Granos a nuestro propio precio.”

Las escenas de batallas, generalmente confusas, son brillantemente realizadas a través de un despliegue de sillas, escaleras y bolas de fuego descendientes. Y, cuando el arrogante héroe-guerrero se coloca a regañadientes frente al consulado, vemos a la ciudadanía marcando y deslizando su voto en rojo, esos mismos serán rotos en tiras más tarde cuando el veredicto sea revocado. Todo esto muestra que el mundo de la obra se muestra con una inventiva economía.

La comprensión es también total: cualquiera que no tenga familiaridad con la obra rápidamente captará que el héroe militar, dominado por su madre, está en conflicto con una población llena de pesares. Los cortes al texto también aligeran la obra.

Como un pequeño ejemplo, un discurso dado por uno de los magistrados describiendo a la gente inicialmente termina siendo vítores al héroe conquistador, aquí es reducido a un breve extracto. Eso significa que perdemos no sólo vívidas imágenes como “crestas de caballos de varios colores”. Lo que también perdemos es el alcance del apetito del público por el éxito militar y el rencor de los magistrados hacia el corrosivo héroe.

Si es que hay un precio que pagar por haber reducido la obra a menos de tres horas, hay también abundantes compensaciones. Y lo que es bueno para el Coriolanus de Hiddleston es que él transmite la complejidad del héroe.

Se nos recuerda que este es un hombre que rechaza sobornos y cuyo primer pensamiento, después de la sangrienta batalla, es para el hombre que le dio refugio. Sin embargo Hiddleston también encarna la temeraria impetuosidad y la intransigencia política del personaje: él maneja maravillosamente las diatribas en el senado contra la gente y sus magistrados y deja a sus

aristocráticos compañeros sacudiendo sus cabezas en desesperación ante su contundente ingenuidad.

Si Coriolanus califica como un héroe trágico es debatible; pero Hiddleston nos brinda a un hombre esencialmente destruido por su propia naturaleza imprudente. Él es también una víctima de la idolatría de su militarista madre; y Deborah Findlay provee un pulido retrato vívido de Volumnia como una mujer cuya actitud hacia su hijo es una mezcla de adoración al héroe y exasperación.

En un reparto de lujo, también tenemos a la Borgen de Birgitte Hjort Sorensen como la esposa de Coriolanus quien, en la escena en la que las mujeres le ruegan por no destruir Roma, hace una utilización inusual de sus poderes sensuales.

No me convenció tanto la idea del volsciano de habla norteña al que representa Hadley Fraser como Aufidius, ligeramente sobreactua el lazo homoerótico que tiene con Coriolanus: todo está en el texto y yo veo a Aufidius, incluso cuando cambia de bando, conteniendo una cautelosa vigilancia.

Pero, por el lado del crédito, Mark Gatiss es un excelente Menenius, el “gracioso patricio,” y las muchas virtudes de la producción superan por mucho sus vicios.

Sobre todo, me recordó los extraños ecos y reverberaciones de la obra: las primeras veces que Coriolanus se arrodilla en obediencia ante su madre y consiguientemente se le ve a ella inclinarse suplicando de rodillas ante él y la palabra “traidor”, que le gritan primero los magistrados y luego Aufidius, lo cual enciende la furia.

Una producción que te hace prestar atención a los detalles Shakespearenos es claramente una muy buena, también es valioso verla a través de la transmisión nacional en vivo el 30 de enero.

Taquilla: 0844 871 7624

Traducción: Mariana

Fuente: The Guardian

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