‘La Cumbre Escarlata’: Hiddleston y Chastain, hermanos terroríficamente góticos para del Toro

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Por Philipp Engel y Roger Salvans

Cuando Guillermo del Toro me dio el papel le pregunté: ¿Vamos a rodar en Inglaterra, no? Y me dijo: ¡Qué va! ¡Vamos a construir la mansión entera! Tom Hiddleston todavía no sale de su asombro en el plató de La Cumbre Escarlata por el que pasea Fotogramas. A pesar de haber trabajado en superproducciones como Thor (K. Branagh, 2011) y Los Vengadores (J. Whedon, 2012) la sensación de rodar en esta casa de tres pisos es insuperable.

Es el decorado más impresionante en el que he trabajado nunca, así de simple. El cuidado en los detalles es increíble, cuenta después de rodar con Jessica Chastain una escena crucial del desenlace de la película de la que, tranquilos, no vamos a soltar ningún spoiler.

 

Triángulo de humor gótico

Hiddleston encarna en el film a Sir Thomas Sharpe, un noble inglés que mantiene una relación un tanto peculiar con su hermana, Lady Lucille, interpretada por Chastain.

Dice el actor: Los dos hermanos han compartido una historia muy íntima y su lazo es muy estrecho. Lo interesante de la película es su inspiración en la literatura romántica gótica. Un género y un momento de la historia en el que las mujeres sólo podían mostrar su poder a través del hombre de la familia. Así que el destino de Lucille está unido al de Thomas… Hasta que este viaja a América y se enamora de Edith, rol del que se encarga Mia Wasikowska, con la que ya coincidió en Sólo los amantes sobreviven (J. Jarmusch, 2013). Ella no se lo toma nada bien.

Edith es la heroína en apuros de este cuento gótico. Es una joven escritora, energética e independiente pero se enamora y entonces pasa a luchar por no perderse en la relación, explica Wasikowska que conoce muy bien el género gótico después de protagonizar Jane Eyre (Cary Fukunaga, 2011), el personaje que del Toro cita como inspiración. Otro de los actores clave de la película es Charlie Hunnam a quien el director fichó justo terminar Pacific Rim (2013). Interpreto a un oftalmólogo taciturno y metódico. El siglo XIX empezó con grandes cambios, unas novedades que le entusiasman. Su bondad le acerca a Edith, la víctima de los misterios de esta casa.

 

Una mansión viva y maldita

De regreso al plató, Del Toro nos muestra todos los rincones de Allerdale Hall, la casa. Este es mi lugar favorito, la librería. Me encantaría vivir aquí. Quería filmar la mansión como un personaje, como un monstruo. Porque la casa respira, se mueve, está viva. Y damos fe que así es. Para empezar, pequeños ríos rojos gotean por todas las paredes. El cineasta se resiste a dar demasiadas explicaciones para mantener el secreto de la historia, pero revela que la mansión se hunde en sus cimientos y, sí, sangra, pero es sangre de arcilla.

Otro elemento esencial son las polillas y las mariposas. Están por todas partes. En las tapicerías, en el papel de las paredes, en los vestidos. Las polillas son carnívoras, mientras que las mariposas son sencillamente preciosas, metáfora que se aplica a dos personajes principales.

El director nos conduce hasta la entrada de donde parte una gran escalinata que llega hasta el altillo. Del techo abierto de esta mansión casi en ruinas caen copos de nieve. Pero Del Toro dirige nuestra atención a la configuración de los elementos. La chimenea de la librería y las dos enormes lámparas de la escalera forman la boca y los ojos de un dragón. Hay muchos elementos que me divierte poner para ayudar a la historia. Es difícil saber si el espectador los va a pillar, pero añaden textura a la película.

 

Sangre sobre nieve

El género literario romántico gótico ha sido siempre uno de los favoritos de del Toro. El mexicano desarrolló la historia de La Cumbre Escarlata en 2006, a raíz de una imagen que le vino a la cabeza: una casa hundiéndose en la arcilla y manchando de rojo la nieve blanca. Los primeros referentes que cita son la adaptación del texto de Daphne Du Maurier Rebeca que dirigió Alfred Hitchcock en 1940, y Jane Eyre, la novela de Charlotte Brontë. En el gótico hay elementos que se repiten constantemente: el oscuro y angustiado héroe, la inocente heroína en apuros, la hostilidad del entorno… Yo he querido tomar esa base clásica y llenarla de elementos modernos. Del Toro se despide para aprovechar el descanso en el set para seguir montando el film, algo que suele hacer a la vez que rueda. , ríe, no tengo vida personal… Pero tengo previsto conseguir una en breve.

 

Fuente: Fotogramas vía Torrilla

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